Irak ha ofrecido una resistencia bastante superior a la que esperaban las tropas de la coalición gracias a una estrategia desconcertante basada en las operaciones de guerrilla urbana, en los ataques contra los flancos de las tropas anglo-estadounidenses y, sobre todo, en la concesión de amplia autonomía a las cuatro regiones en que ha dividido militarmente el país.
Con estas medidas, Sadam intenta evitar los riesgos de una ruptura de las líneas de mando con Bagdad. Esta resistencia ha llevado al primer ministro británico, Tony Blair, a augurar "días difíciles", en los que las tropas se acercan ya al enfrentamiento con la Guardia Republicana del dictador.
Sadam Husein está utilizando una estrategia diferente de la que aplicó durante la Guerra del Golfo (1991), lo cual ha desconcertado a sus adversarios. Bagdad ha abandonado la guerra estática, vestigio de las escuelas militares soviéticas, y ha concedido la máxima autonomía a las unidades territoriales, en un país hipercentralizado, mientras intenta empujar a sus enemigos al combate callejero.
El pasado 15 de marzo, Sadam Husein, en su calidad de comandante supremo de las fuerzas armadas, dividió al país en cuatro zonas militares "dotadas de amplios poderes", reduciendo los peligros que ocasionaría una ruptura de las líneas de mando con Bagdad, tal como ocurrió, fatalmente para sus intereses, en 1991.
Su Estado Mayor ha evitado también las fuertes concentraciones de armas pesadas, los principales blancos de los ataques aéreos, como quedó demostrado en la ruta que une a Bagdad con Basora (sur), en la que las tropas aliadas no han podido localizar ninguna. En ciudades como Um Qasr, Nasiriya o Basora, las fuerzas de la coalición chocaron con la enérgica resistencia de las unidades ligeras, emboscadas en zonas urbanas, a pesar de la intervención de los helicópteros y la artillería de Estados Unidos.
En Um Qasr, un puerto estratégico sobre el Golfo Pérsico, hace cuatro días que los soldados norteamericanos y británicos tratan infructuosamente de reducir los focos de resistencia. Sadam Husein elogió, con nombres y apellidos, a varios comandantes, incluyendo al de la 11ª división del Ejército que dirige los combates en Um Qasar, "por su valentía".
Los efectivos de la coalición están siendo atacados desde la retaguardia, como sucedió con una unidad de apoyo logístico en la entrada de Nasiriya, donde 12 soldados "desaparecieron".
Los tres elementos de la defensa
Sadam Husein ha decidido también acudir a los tres elementos que integran la defensa nacional: los militares, los milicianos y las tribus. Para los primeros se trata de vengar la derrota de 1991; para los segundos, de defender al régimen; y para los terceros, del honor de la patria y el orgullo árabe.
La falta de un claro apoyo de la comunidad internacional a la operación estadounidense-británica ha permitido que el régimen iraquí la presentara como "una guerra colonial". Los iraquíes no han olvidado la capitulación de la guarnición británica de Kut El Imara, en 1916. El Ejército inglés sufrió en Irak las pérdidas más importantes en una conquista colonial: 98.000 muertos.
Irak apuesta por una guerra prolongada. Estados Unidos, en cambio, desea terminar lo antes posible.