Lei Zhang y Michael Ding salen de la Sala Pischa del Centro de Congresos de Davos tras saludar cordialmente a Pedro Sánchez relajados y bromeando. "Nos ha dado muy buena impresión", comenta a esta revista el presidente y fundador del gigante industrial chino Envision, Lei Zhang delante de su director ejecutivo global y amigo.
Su opinión es relevante, porque el pasado 22 de julio la ministra de Industria, Reyes Maroto, anunció que Envision invertiría 3.800 millones en España "con apoyo de los fondos europeos en los campos de la fabricación de baterías, la generación de energía renovable, el almacenamiento de energía, las tecnologías digitales y el hidrógeno renovable", Sin embargo, tres meses después el propio Ministerio de Maroto anunciaba que le concedía cero euros de fondos europeos por no haber cumplido los requisitos. Fue un mazazo porque el propio Pedro Sánchez había apadrinado el proyecto y visitado los terrenos en Extremadura el 18 de julio. Entre los problemas, que la filial española de Envision había sido tan improvisada al calor de los fondos que no cumplía los requisitos de solvencia establecidos por el Ministerio.
"No estoy enfadado. Volveremos a pedir fondos europeos en España", afirma el presidente de Envision en la conversación que tuvo lugar en Davos. Se refiere a la segunda convocatoria del llamado Perte de Vehículo Eléctrico y Conectado que el Gobierno ha prometido para este primer trimestre tras el fiasco de la primera, que dejó desierto más del 80% del dinero. En Envision aseguran que hubo "deficiencias" en el diseño de esa convocatoria, pero se muestran confiados en la nueva oportunidad que conceden al Gobierno.
"Estamos comprometidos con España", asegura Lei Zhang. ¿Tanto como para garantizar los 3.800 millones anunciados por Maroto? El presidente intercambia miradas con Michael Ding, que fue el que asistió al acto con la ministra el pasado verano, y ambos terminan diciendo que la cifra está aún por ver.
En el Gobierno son optimistas, porque Envision no precisa tanto subvenciones sino préstamos públicos. Y el consejero de Economía de la Junta de Extremadura, Rafael España, se muestra convencido de que entre las futuras ayudas estatales y los incentivos regionales no corre peligro el plan.
De momento, el fundador de Envision reitera sin fisuras a este diario su confianza en el Gobierno y en su política energética: "España debería influir más en la UE", asegura tras elogiar lo que había escuchado al líder del PSOE, justo minutos antes. Había asistido junto a unos 60 empresarios e inversores a una reunión a puerta cerrada con Sánchez en el llamado Diálogo Estratégico. Los organiza el Foro Económico Mundial sobre los diferentes países y el de España fue el pasado martes aprovechando la presencia de Sánchez, muy interesado también en dirigirse a los inversores para atraer capital al país. El presidente del Gobierno, hizo un canto a la "colaboración público-privada" y a la seguridad jurídica que, al menos con Envision, les salió bien y eso que el grupo chino ha empezado mal.
Todo arranca de que el grupo chino quería aprovechar la competitiva energía renovable de España y los fondos europeos para extender su presencia industrial europea y contrató al que fuera secretario de Estado de Energía de Teresa Ribera, José Domínguez Abascal, como su presidente en España. Con los estándares chinos y, aunque llegaban tarde al proceso del primer Perte lanzado por el Gobierno, contratar a un ex alto cargo de Sánchez para conseguir fondos sería una apuesta segura.
Finalmente lograron presentar la candidatura «media hora antes del cierre del plazo y eso que había sido prorrogado», según recuerdan los funcionarios del Ministerio. Suponía nada menos que montar una gigafactoría de baterías en Navalmoral de la Mata (Extremadura) junto a Acciona con una inversión superior a los 2.500 millones de euros. Con este plan, España no albergaría sólo la gigafactoría del consorcio de Seat en Sagunto, sino también otra en Extremadura de la mano del grupo chino. Pero se presentó tan al límite, que Domínguez Abascal agradeció el gesto a sus antiguos compañeros del Ejecutivo: "Envision está muy agradecida al Gobierno de España y a la Junta de Extremadura por el nivel de apoyo que han mostrado para que lleguemos a este importante punto". El anuncio fue seguido de otros: «Una planta para la producción de hidrógeno renovable y fabricación de electrolizadores en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), con una inversión que podría alcanzar los 900 millones y que generará entre 500 y 700 empleos directos». Y también "una planta de generación de energía eólica y de ensamblaje de turbinas eólicas en Las Navas del Marqués (Ávila), por valor de 100 millones de euros y que dará trabajo a 110 personas". Ambos proyectos energéticos para alimentar a la planta extremeña.
Finalmente, anunciaron "un centro de desarrollo e innovación de productos digitales, en una ubicación aún por decidir, que traerá una inversión de 300 millones de euros". Aún así, los funcionarios de Industria, que mostraron independencia de los anuncios políticos, tumbaron el plan en el primer Perte. El Gobierno ha puesto un nuevo equipo al frente para que no se repita el fiasco.
¿Qué quedará de todo lo anunciado? Zhang y Ding transmiten confianza, pero habrá que preguntarles en Davos, en 2024.
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