Si no hay goles, no hay liderato. ¿Y quién los puede marcar en el Madrid? Pues nadie, porque si falla Benzema un penalti, los sueños de gloria se difuminan ante la terrorífica ausencia de un goleador. Estoy harto de escribirlo porque siempre es lo mismo. Pero la soberbia de la Casa Blanca impone el sentido común de la torpeza.
Es cierto que Osasuna llegó a jugar hasta con ocho defensores en los estertores del partido, pero es que el Madrid, cuando no tiene contragolpes, lo que acostumbran todos los equipos de Ancelotti es que se quedan en el limbo, en la ignominia, en la sequía.
Un ariete demuestra que puede llegar el gol en cualquier centro, que se lo pregunten a Kike García, que con un cabezazo peculiar de delantero centro, Lunin se tragó el gol vital del empate de Osasuna. Mendy y la falta de velocidad Alaba convierten al Madrid en un coladero por el lado izquierdo. Siempre ocurre lo mismo.
Y no entiendo a los mandarines o propagandistas de la Casa Blanca, que ya ha convertido Tchouaméni en una estrella, cuando está más verde que la manzana de los Beatles. No sabe posicionarse y defiende mal. No creo que ese sea su puesto, como tampoco lo es para Camavinga. El Madrid tiene un grave problema. La salida de Casemiro es un borrón mayúsculo, pero como el Madrid ha ganado la Copa de Europa...
Qué arrogancia y engreimiento destila este Real Madrid actual, como la de su presidente en la Asamblea, con ese habrá que recordarle al amigo del jeque quién es el Madrid.
Osasuna lleva una senda muy fructífera en esta Liga. Por algo será. Arrasate se tenía muy estudiadas las contrapartidas de Vini, que sigue siendo pasto de los memes con ese gol que no quería, y fue la desventura de la retaguardia granate.
Han demostrado muchos equipos defensivos que liquidando los contragolpes del Madrid le dejan como un niño que tiene muchas pistolas y no sabe cómo utilizarlas. Es la costumbre italiana de Ancelotti: espacios para atacar y sacar el balón como un rayo. Pero si el otro equipo se agazapa con cinco defensas y cuatro centrocampistas la magia blanca se evapora.
Ya es la segunda vez que Arrasate se lo hace a Ancelotti en Chamartín. Lo más fácil es decir que el Madrid no tiene un Lewandowski ni un Halaand, pero presume de tener 425 millones para fichar. Todos los sueños se adulteran cuando una noche blanca se presenta con una ciática de su San Salvador, monsieur Courtois.
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