Jamás escribiré que el Madrid ganó tres puntos injustamente en tierra bética, gracias a su querido VAR, tan cómplice en su ultimo título liguero. Aunque se salvó del naufragio más vergonzoso, por la virtud de dos jugadas decisivas que solucionó su querido y colaborativo VAR.
Sobre todo, en el autogol de Emerson, que luego fue reincidente con un penalti a Jovic, posiblemente en fuera de juego cuando recibió el pase. Fue la jugada decisiva del partido, porque el pobre Betis, que había sido bastante superior en juego e imaginación hasta ese momento, se quedaba con diez y el "corazón partío".
Las líneas que delineó el VAR le dieron la razón al Real Madrid. Luego, en el tercer gol madridista, el decisivo, es posible que Borja Mayoral no estuviera en fuera de juego, pero cometió falta sobre Bartra. Eso parecía. Menos para el VAR y su mono sabio.
Así que todo el partido fue un disparate gracias al VAR. Herramienta maravillosa, pero tan prevaricadora como una máquina imperfecta. Sin entrar en la inmensa duda de lo que decidió la máquina, el Madrid es un equipo errático, a veces caótico y desamparado por los caprichos de Zidane.
Fíjense en la última alineación. El genio jugó con dos jugadores menos. Odegaard, que es un fantasma que se viste de verde como un camaleón para pasar inadvertido con el verde del césped. Jovic, que costó 60 millones y que huele a fichaje "podrido". Y, por si fuera poco, el increíble Zidane volvía a cambiar de esquema, porque el genio ZZ es así. Tiró por la cadena del sanitario como un capricho más 150 millones que se invirtieron en Vinicius y Rodrygo, los niños bonitos de 'jogo bonito'.
La consecuencia es el disparate táctico, de disloque y la percepción que produce que los jugadores se vuelven locos y parece que el que los manda se juega la alineación a las cartas, a la ruleta o a los 'chinos'.
El ingeniero Pellegrini puso táctica centrada, coordinación y hubo 25 minutos excelentes de un Betis, que "bailaba" al "churro, mediamanga, mangotero" de los hombres de negro. Luego el Madrid marcó los goles por el VAR y, como siempre, Ramos de penalti, el tanto salvador. La táctica infalible de los meses de la Liga anterior.
Es más que posible que el fútbol chille y culpe a este VAR de querido amigo del Madrid. Al ver esas jugadas, dudo de que las resoluciones de delineantes del VAR hubieran sido tan madridistas con el público en las gradas. Pero el fútbol es la melancolía de los "gritos del silencio".
¿Quién es el mejor jugador del Madrid? Courtois. No hay duda. Apareció como el ángel de la guarda de Zidane, que ha vendido su alma al diablo. ¿Hasta cuándo va a hacer trampa como Fausto?
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