A última hora de ayer, con los focos iluminando la noche cerrada, varias rachas de viento esparcían la arena sobre la recta de meta del circuito de Sakhir. Los remolinos se hacían presentes también en la Curva 4, donde el pasado diciembre Charles Leclerc arruinó las opciones de Max Verstappen con una temeraria maniobra. Sin embargo, cuatro meses después de aquel abandono, el holandés se perfila ahora como el piloto a batir en Bahrein. No sólo por su dominio en las dos sesiones libres de ayer, ni por su preponderante papel en los test de hace dos semanas en el mismo escenario. El líder de Red Bull cuenta también con el factor climático como aliado, porque la ventisca y las altas temperaturas del desierto penalizan sobremanera a Lewis Hamilton.
Los 48ºC sore el asfalto de ayer suponen un anticipo de lo que aguarda hasta el domingo. Se esperan tormentas de arena y nubes de polvo tan molestas como las de los test oficiales. Un hábitat hostil para el equipo Mercedes, que ayer se reunía en torno al coche de Hamilton en busca de respuestas. El heptacampeón había mejorado sus prestaciones, aunque sin alcanzar el mejor registro de Mad Max (1:30.847). Los nervios en el equipo alemán se compendiaban en la frase de Valtteri Bottas: «El coche es inconducible».
Mientras, unos metros más allá, brotaba la ilusión en los garajes de los adversarios. Porque el viento también ha agitado la parrilla hasta dibujar en la tabla de tiempos un arcoíris poco usual. Al azul y al negro se sumaban el naranja de McLaren, con Lando Norris a 95 milésimas del líder, y el rojo de Ferrari, con Carlos Sainz a sólo 45 milésimas de Hamilton.
Ocho pilotos en medio segundo
Se trataba, es cierto, de una vulgar sesión libre, pero las alternativas en la pista suscitaban bastante más interés que muchas carreras del pasado. Nada menos que ocho pilotos en un margen de cinco décimas y 15 concentrados en un solo segundo. Fernando Alonso cerraba el pelotón, adaptando cada uno de sus pasos a las características del Alpine. Queda mucho que aprender aún y hay que tener paciencia. Sebastian Vettel (Aston Martin), Daniel Ricciardo (McLaren) y Sergio Pérez (Red Bull), otros veteranos con volante nuevo, dedicaron todo su empeño al mismo proceso.
El tetracampeón no termina de dar con los secretos de Honey Ryder, el coche con el que rinde tributo a aquella inolvidable Ursula Andress de Agente 007 contra el Dr. No. En cualquier caso, algo debe fraguarse bajo la gorra del alemán. La foto de su implacable alopecia seguirá siendo una de las más buscadas del fin de semana en Sakhir.
Ferrari no llorará en modo alguno su ausencia si Sainz mantiene el nivel mostrado ayer, con una muy dulce cuarta plaza, con la que aventajaba en medio segundo a su compañero de box. Desde primera hora, cuando pidió a sus mecánicos que le enfriaran el asiento, se mostró tan cómodo como en su llegada el viernes, cuando atravesaba el paddock acompasando el trote a un balón de LaLiga. El motor nuevo ensamblado por Mattia Binotto parece dar resultado también en las tandas largas, donde la regularidad del madrileño le puede convertir en una seria amenaza para Leclerc.
"Tenemos algo en el bolsillo"
De modo que las cartas empiezan a ponerse boca arriba en Bahrein. Bajo la lupa de las simulaciones más avanzadas, Mercedes parte con cierta desventaja sobre Red Bull. Aunque nadie se fíe de los ardides de Toto Wolff, jefe de las Flechas de Plata, lo cierto es que su homólogo Christian Horner ha metido muy pronto a su coche en cintura. Y eso supone todo un avance respecto a temporadas precedentes. «Igualar el ritmo de Red Bull sería el mejor escenario posible», advertía ayer Wolff. Tal y como ha prometido, Hamilton volverá a hincar el domingo su rodilla en apoyo al movimiento Black Lives Matter. Es una de las pocas certezas para el británico en el último previo a la revolución reglamentaria.
Algo parece estar moviéndose dentro del paddock. Algo que permite a McLaren, con su flamante motor Mercedes, soñar con el podio, mientras Yuki Tsunoda, el novato japonés, busca la sorpresa con el potente AlphaTauri. Mientras, Alonso tendrá hoy muy difícil el acceso a la Q3. «Tenemos algo en el bolsillo», avisaba el asturiano con su característica dosis de misterio.
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