Si Rosalía dice "juntas por la noche, puestas pal derroche", tú, motomami, sacas todo lo que hay en el armario y te lo pones. Si Rosalía dice "vestida con F de Fendi, bailando Plan B, la de Candy", tú, motopapi, te plantas unas buenas imitaciones y perreas hasta el suelo. Si Rosalía dice "keep it cute, manito, keep it cute", tú, motomari, le tiras a la purpurina y a las uñas acrílicas. Así arranca una historia que empieza con la E de Ejército y acaba con la M de Motomami.
Porque eso es lo que se ha construido alrededor de la cantante catalana: un ejército de fieles con clones físicos y estilísticos dispuestos a seguirla a los confines de la tierra. Rosalía convertida en el maná. Motomami elevado a la categoría de sagradas escrituras. Y todos dispuestos a escucharla. De Fuengirola a Madrid. De Buenos Aires a Berlín.
Uno de los más fervientes es Luis, que ha creado un grupo de whats app para fans en cada una de las 10 ciudades del tour por España. "Los creé para organizarnos en las colas, ayudarnos, hacer amigos y me he encontrado peleas, amoríos, amistades... Somos un fandom increíble".
Dentro del Ejército Motomami, este madrileño tendría como mínimo el grado de general porque se está haciendo los 12 conciertos españoles de la gira. ¿Eso cuanto cuesta? "Pues me he gastado entre 3.000 y 4.000 euros. Es que llevo ahorrando los últimos tres años, desde que salí del último concierto de la gira de El Mal Querer (11 de diciembre de 2019, en Madrid). Y ha merecido la pena", reconoce quien se hizo fan con Brillo, la colaboración de Rosalía y J Balvin.
Con la misma canción la descubrió Luana en Buenos Aires, que todavía está en su etapa escolar. Desde él llegó a Los ángeles y hoy es toda una motomami. "Yo siempre había sido muy del pop de Justin Bieber, Ariana Grande o Selena Gomez y esa música tan oscura me fascinó. Luego llegó Pienso en tu mirá que me acompañó durante todo el secundario en momento muy duros. No lo pasé bien, tenía mucha ansiedad, principios de depresión y sólo con ponerme los auriculares me sentía segura".
Por eso creó su página de fans de Argentina en Instagram, que hoy ya supera los 60.000 seguidores. "Al principio acá no era muy conocida, la poca gente de la cuenta era de España, pero hablaba con gente de allá y no me sentía sola. De vez en cuando hablaba con Rosalía y eso para mí era como tocar el cielo con las manos". Hasta llegar a marzo de 2019 y al primer concierto de la catalana en Buenos Aires. "Cuando vino, fuimos a esperarla a la puerta del hotel, pasamos frío y hambre, pero no nos íbamos a comer por miedo a que saliera. Teníamos mal un dato y llegamos un día antes, ella ni estaba en Argentina", se ríe ahora antes de detallar que se va a tatuar "en algún momento" la canción Como un G.
Sólo hace falta trasladarse de país en Latinoamérica para encontrar a otro integrante del Ejército Motomami. En la división peruana, Dani es el teniente general que se recorrió todas las tiendas de vinilos de Lima para encontrar el de El mal querer. Lo consiguió. "Hace años llegaban lotes, pero ahora no es fácil encontrarlos. Busqué en todas las tiendas día y noche hasta que apareció". Y se convirtió en su gran tesoro a la espera de que llegue el segundo: el vinilo de Motomami.
"Motomami es una fuerza y una energía que te da poderío. Yo mismo me repito que soy un motopapi y eso ya me hace sentir bien. El momento que tú te sientes un motopapi ya estás perteneciendo y solo sentirlo eso es lo más", explica este joven peruano integrante de un grupo de fans a nivel mundial con los que comparte "opiniones, reseñas, cómo nos sentimos o contenido de Rosalía".
Porque de la estética ya se encarga María, la chica detrás de la cuenta de Instagram @styleofrosalia. Si alguien quiere buscar la marca y el modelo del top del concierto de la catalana en Fuengirola o la falda de tablas de Almería, este es su lugar. "Cuando la conocí por un sorteo de Fnac le dije que llevaba un vestido muy bonito de Pepa Salazar y me preguntó cómo sabía todo lo que llevaba. Desde 2018 busco en mil webs las marcas que lleva, aún no sé cómo doy con todas ellas".
Esta estudiante de confección y moda, con expectativas de centrarse luego en estilismo, también ha adaptado sus looks a los de su referente. "Siempre llevo sus plataformas, pero la mayoría de su ropa tiene precios muy elevados". Ay, la economía. A ella se tuvo que enfrentar también el fanatismo de Susana. "He hecho muchas locuras por ella, pero la más reciente fue gastarme el dinero que tenía ahorrado para pagar parte de los estudios en las entradas para sus conciertos y en merchandising".
Por el momento sigue estudiando Turismo, pero como haya otra gira cercana igual Rosalía puede más que la universidad. "Conocí a Rosalía hará unos 6 años, en 2016, por la canción Antes de morirme junto a C Tangana, pero no fue hasta 2018 que descubrí lo que realmente hacía con El mal querer y no he parado de apoyarla en todo. Pertenecer al Ejército Motomami es increíble porque es muy cercana, tiene detalles como invitarnos a ensayos o hablar con nosotros por las redes".
En un encuentro con Rosalía estuvo a punto de desmayarse Alejandro. Era el 20 de diciembre de 2019 cuando este motopapi estaba con su hermana en primera fila del concierto de Amaia en el Liceu de Barcelona, se giró y en el palco distinguió "por sus uñas, su chaqueta y el pelo" a Rosalía. "Al ser un recinto pequeño decidí esperarla para hacerme una foto con ella. Cuando la vi bajando las escaleras no me atreví a decirle nada, estaba tiritando y tuvo que ser mi hermana la que le pidiera la foto. Se tiró cinco minutos hablando conmigo y casi pierde el taxi, pero ella se quería quedar con nosotros".
Este joven descubrió a su paisana catalana porque su prima le puso el disco de Los ángeles. "Al principio no me gustó porque no estaba acostumbrado a ese flamenco, pero no pude dejar de escucharlo. Dos semanas después tenía todo el álbum en la cabeza". Y, de repente, apareció El mal querer. "Ahí me hice súper fan, ya no pude parar. Me ha cambiado la forma de ser y pensar con sus discursos".
Fueron también sus primas quienes acercaron a Paula a Pienso en tu mirá y Malamente y el cierre de gira de El mal querer en Madrid fue la prueba de fuego para ahora formar parte del Ejército Motomami con su cuenta de fans que ya supera los 10.000 seguidores. Y eso que llegó a la capital de milagro. "Me compré la entrada del concierto el día antes, cogimos el coche y subimos y bajamos desde Alicante en el día".
Todo por Rosalía y por integrarse en su fandom. "Aquí te sientes súper bien porque ves a mucha gente que piensa como tú y que le gustan prácticamente las mismas cosas. Te sientes protegido y además súper feliz de poder apoyar a una persona muy importante en tu vida". Porque si alguien pretende atacar a la catalana, a quien al principio se acusó de apropiación cultural y ahora de optar por lo comercial frente a sus raíces, se va a encontrar con su batallón de infantería. "Vamos hasta el final con ella. Ahí estamos luchando cada vez que le caen olas de hate y vamos a defenderla siempre", apunta Luis.
Porque Motomami ha supuesto casi una catarsis mayor para sus fans que para Rosalía. "Me parece que es conocerla a ella como persona y como artista, aquí se presentó con lo que realmente es, tomó mucha valentía y escribió lo que le salía del corazón en base a sus historias personales. Su inspiración fueron historias de su vida que antes no pudo expresar así. Yo escucho Como un G y se me pone la piel de gallina", arranca Luana. "Es como una forma de vida y te lleva de la alegría a la tristeza en prácticamente un segundo", continúa Paula. "Con Motomami he podido sentirme más cercana a ella, entender cómo lo ha pasado en algunos momentos y así sentirme identificada", concluye Susana.
No será porque ella no lo había avisado: "La que sabe, sabe / Que si estoy en esto es para romper / Y si me rompo con esto, pues me romperé /¿Y qué? / Solo hay riesgo si hay algo que perder / Las llamas son bonitas porque no tienen orden /Y el fuego es bonito porque todo lo rompe". Apunten, motomamis.
Conforme a los criterios de






