Que las cocinas de los restaurantes son pequeños infiernos es algo que ya hemos visto muchas veces. Del particularísimo microcosmos de los chefs hemos visto versiones meritocráticas y entretenidísimas como el Top Chef norteamericano, destilaciones blancas e inocuas como nuestro Masterchef o las aproximaciones supuestamente realistas de Alberto Chicote o Gordon Ramsay a lo que es una crisis entre fogones. La ficción también ha aprovechado un tema tan atractivo, aunque casi siempre llevándolo a un tono agradable. Ahí están tanto Deliciosa Marta como su remake norteamericano, esa Sin reservas en la que Catherine Zeta-Jones y Aaron Eckhart nos demostraron que en Hollywood vivir entre grasa, vapor y humo es perfectamente compatible con llevar el pelo siempre perfecto.
Tiene guasa que, gracias a la estupenda The Bear (y a una camiseta blanca de la marca Merz b. Schwanen) a Jeremy Allen White, el Lip Gallagher de Shameless, se le considere también un poco un sex-symbol. En la serie de Christopher Storer, disponible en España en Disney+, Allen White es Carmen Carmy Berzatto, un prestigioso cocinero norteamericano que, tras la muerte de su hermano, se tiene que hacer cargo del humilde restaurante que éste regentaba. Es un garito ruidoso y populachero de Chicago, con una cocina poblada de personajes peculiares. Esto, que las cocinas están pobladas por personajes peculiares, es algo que los espectadores ya sabemos. Nos lo enseñaron tanto Chicote como Anthony Bourdain.
El llorado Bourdain es una clara referencia en The Bear. El cocinero nervioso, acomplejado y lleno de demonios que interpreta Jeremy Allen White tiene mucho de ese estereotipo que Bourdain más que crear sacó a la luz: los horarios locos, los vicios recurrentes, los tatuajes, el pelazo. The Bear, a su vez, tampoco se preocupa por introducirnos en un ecosistema, el de la trastienda de un restaurante, con el que ya estamos familiarizados: los colgados, los gritos, los cuchillos, el humor salvaje, las galeras, el honor y el meterse en la cámara frigorífica a llorar un poco.
Y sin embargo esta serie no huele ni a rancio ni a caducado. The Bear es a la vez irritante y entrañable, salvaje y confortable, absolutamente reconocible y completamente nueva. Cuando vemos llegar a Sydney (Ayo Edebiri) de nuevas al restaurante de Carmy, ya sabemos lo que le espera. Y lo que nos espera. Ella es el espejo de él, ella es Carmy antes de que el mundo se comiera a Carmy. The Bear, cuya segunda temporada ya está confirmada, también es la pregunta de si el mundo se comerá a Sydney. O a Richard (Ebon Moss-Bachrach, el Desi de Girls), o a Tina (Liza Colon-Zayas) o a Gary (Corey Hendrix). En la locura de la cocina del The Original Beef of Chicagoland, ocurre gran parte de su vida. Son, como ellos dicen (es argot de restaurante), una familia y, como todas las familias, están llenos de amor y de problemas. Viendo esta serie lo último que le apetece a uno es dedicarse a la cocina. Esta última frase es mentira.
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