"Sigo siendo presidente", suspiró Pedro Gónzalez-Trevijano a las puertas del teatro Fígaro, en Madrid, el pasado 27 de agosto, mientras era felicitado por los invitados al estreno de estrenar Jubileo, su nueva obra de teatro. "Fijamos esta fecha para el estreno", añadió, "pensando que en junio, lo más tarde en julio, dejaría el Tribunal, y sin embargo...".
González-Trevijano acababa de debutar sobre las tablas sin que la clase política le encontrara sustituto al frente del Constitucional. "Aquello parecía la inauguración del nuevo año judicial", recuerda Francesc de Carreras, de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y catedrático de Derecho Constitucional en la Autónoma de Barcelona. "Es un hombre cordial", añade, "tiene grandes aptitudes para ser presidente de un órgano colectivo, ha tenido cargos técnicos y políticos, pero sin militar nunca".
"Estos días habrán sido infernales", sentencia un compañero de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, mientras describe a un tipo apasionado de su familia, enamorado de la música, el arte y la historia, y que acostumbraba a celebrar una suerte de cursos de verano en miniatura, con jornadas dedicadas al cine o la literatura, en el pueblito asturiano donde veranea.
Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Rey Juan Carlos, de la que fue primer rector, González-Trevijano, ha sido también subdirector del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (1998/2002), y vocal de la Junta Electoral Central (2000/ 2013).
Discípulo del constitucionalista Jorge de Esteban, autor de una decena de libros de su especialidad, en noviembre de 2021 fue elegido por unanimidad presidente del Constitucional. Costaba imaginar que alcanzaría el invierno de 2022 con medio arco parlamentario pidiendo su recusación.
"Un tipo sólido", zanja De Carreras, "no se prestará a según qué cosas. Por supuesto que en el Tribunal hubo siempre magistrados buenos, malos y regulares, como en todas partes, pero últimamente los nombramientos han sido muy discutibles. Trevijano es un hombre de gran capacidad, que se ha preocupado de estudiar, flexible, sin sectarismos, y como presidente del Tribunal ojalá hubiera estado los años anteriores".
Carmen Iglesias, directora de la Real Academia de la Historia y miembro de la Real Academia Española: "Reúne las dos facetas que más me importan en una persona, la inteligencia y la bondad". "Un amigo fiel y un gran profesional... ¿Conoce usted su discurso de ingreso en la Academia de Jurisprudencia?".
-¿'La Constitución pintada'?
-Inolvidable.
Araceli Mangas, académica de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Complutense de Madrid, explica que "el mandato de los miembros del Constitucional sigue hasta que no son sustituidos".
"En el Constitucional ha sido muy discreto", opina, "aparcó todos los asuntos políticamente controvertidos. No quiso que se decidieran porque pensaba que su sustitución se iba a dilucidar en poco tiempo".
-¿Demasiado prudente?
-Siempre se ha comportado con celo y discreción. Algo evidentemente positivo, desde luego para el mismo gobierno y la posible mayoría entrante. Nunca ha tomado decisiones ideológicas. Al contrario.
El colega de González-Trevijano en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación recuerda que coincidieron recientemente en una reunión de esta institución. "Luis Cazorla hizo una disección muy brillante del impuesto a los ricos y precisamente tocó este asunto, los defectos que tenía el impuesto adosado a una proposición de ley con una enmienda no homogénea. Pues bien, Pedro no abrió la boca y además después se excusó, dijo algo así como que había escuchado con mucha atención pero consideraba que no podía pronunciarse en ningún sentido ni siquiera en ese ámbito académico".
Teresa Freixas, catedrática de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Barcelona y Catedrática Jean Monnet ad personam, subraya que González-Trevijano "está en funciones, algo que ya prevé la ley orgánica del Tribunal Constitucional, de caducidad nada, no son yogures".
-¿Cómo valora la actuación de González-Trevijano y sus compañeros en estos días tan difíciles?
-Muy profesional. El tribunal ha cumplido con sus obligaciones.
"Un juez es todo lo independiente que quiera ser", recuerda Freixas, "porque tiene todas las garantías a su disposición para serlo. Por otro lado hay una enorme confusión respecto a la separación de poderes y el 'check and balance' en una democracia constitucional como la nuestra. Los jueces siempre tienen la última palabra. Es así desde que se acabó el Estado absoluto, el juez pronuncia la palabra de la ley y, desde que se consolidó el control de constitucionalidad, los magistrados del tribunal de garantías controlan la constitucionalidad de todo lo que hace el resto de poderes públicos".
Enrique Gimbernat, catedrático de Derecho Penal de la Universidad Complutense de Madrid, rememora que "En la facultad, entre clase y clase, solía tomar café con Jorge de Estebán, su director de tesis. Pedro no llegaba a los treinta y ya se veía que era un hombre competente y muy trabajador».
Y ecléctico. Hasta el punto de que, más allá del Derecho, acumula una rica bibliografía como ensayista y literato. Tiene 20 obras publicadas. Destacan libros como el bestiario 'Dragones de la política', (2011), prologado por Mario Vargas Llosa, 'Magnicidios de la Historia' (2012) o 'El dedo de Dios. La mano del hombre' (2019), que él mismo describió como un viaje por la historia de la pintura religiosa.
González-Trevijano ha pasado los últimos en contacto permanente con algunos de los más prestigiosos juristas del país. Cuando alguien cercano le pregunta por las actuaciones del tribunal, no titubea: "Mi conciencia no me habría permitido hacer otra cosa".
Aunque los historiadores odian los ejercicios de futurología Crónica le pide a Carmen Iglesias que apueste por el juicio que tendrán las generaciones futuras de su quehacer al frente del Constitucional.
-Pues que mantuvo intacta su integridad personal y su valentía.
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