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El contagio aéreo cobra peso: "En una habitación cerrada no bastaría ni mantener dos metros de distancia"

Cada vez hay más evidencias sobre la transmisión por aerosoles. Los científicos aún discuten si es la principal vía de contagio, pero hay consenso en que los espacios interiores presentan un mayor riesgo

Ambiente en Sanxenxo (Pontevedra)
Ambiente en Sanxenxo (Pontevedra)Beatriz CiscarEuropa Press
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Todos hemos oído hablar de los aerosoles en la infección por coronavirus, pero ¿sabemos lo que son? ¿Qué significa la transmisión por vía aérea? Es muy difícil que nadie lo tenga claro, ya que la palabra "aerosol" puede referirse a cosas distintas y, de hecho, su definición ha cambiado durante la pandemia, así como su consideración frente a otras formas de contagio. En la práctica, hay dos preguntas esenciales cuya respuesta depende de esta polémica científica: ¿cuándo nos quitaremos la mascarilla al aire libre? ¿Y en interiores?

"Continúa habiendo un apasionado debate sobré cómo se transmite exactamente el virus", detalla Stephanie Dancer, microbióloga de la Universidad Napier de Edimburgo y autora de importantes trabajos sobre el SARS-CoV-2. "Algunos dicen que el virus contamina gotas relativamente grandes de saliva o fluidos respiratorios, que salen de la boca de una persona infectada y caen al suelo u otras superficies. Si las gotas aterrizan en tus ojos, nariz o boca, puedes infectarte; o podrías tocar una superficie que albergue estas gotas y transferir el virus a las mucosas con tus dedos".

"Otros dicen -continúa Dancer- que es más probable que el virus se transmita en pequeños aerosoles, también producidos por una persona infectada al hablar o respirar. La diferencia es que, paradójicamente, hay más partículas de virus en un diminuto aerosol que en una gota; y, además, el aerosol es demasiado pequeño para caer al suelo. Así que la nube de aerosoles con virus queda suspendida en entornos interiores, como una nube de humo".

Para esta vía concreta de los aerosoles, los espacios exteriores serían, salvo excepciones, seguros. Pero eso sería si pudiéramos descartar las otras formas de contagio, algo que la ciencia actual no permite hacer. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) han revisado recientemente sus guías para dar mayor protagonismo a los aerosoles. Sin embargo, ambos organismos los agrupan ahora junto a gotas de mayor tamaño, que no se mantienen a flote. Unos y otras podrían transmitirse al aire libre si no se mantiene suficiente distancia.

Probabilidad de contagio: 1%

Probabilidad de contagio: 5%

Probabilidad de contagio: 30%

Probabilidad de contagio: 90%

Antes de la pandemia había una clara distinción entre aerosoles y gotículas, que ha resultado problemática, entre otros motivos, porque científicos de distintas especialidades los definían de diferente manera. Ahora se tiende a hablar más bien si el contagio es cercano, lejano o mediante manos contaminadas, independientemente del tamaño de las gotas. "Ha cambiado el modo en que entendemos cómo ocurre la transmisión", admitían hace un mes los CDC, aunque aclaraban que las formas de prevenir la infección no lo han hecho: mascarilla, distancia, lavado de manos y ventilación son, junto a las vacunas, esenciales.

Los aerosoles son, en cualquier caso, una auténtica pesadilla para la vida en interiores. Así lo detalla Dancer: "Si alguien entra, o abre una puerta, o hay algún tipo de sistema de ventilación, o fuentes de calor (incluidos los cuerpos de la gente), las partículas de aerosol se mueven en ráfagas, sin necesariamente caer al suelo. Sabemos que el virus permanece viable durante horas, lo que significa que, si alguien entra a este entorno interior, incluso después de que la persona infectada se haya ido, podría adquirir al cabo del tiempo los suficientes aerosoles contaminados como para infectarse".

En este escenario, "ni siquiera sería suficiente mantenerse a dos metros de alguien en una habitación en la que no entre aire fresco, sobre todo si estás más de 15 minutos. Por otro lado, si estás al sol y al aire libre, la probabilidad de adquirir el virus es casi despreciable", contrasta Dancer, quien recalca, sin embargo, la importancia de las medidas preventivas. Confía, además, en que "todos los establecimientos revisen sus sistemas de ventilación", ya sea natural o artificial, para garantizar la renovación del aire.

También hay contagios al aire libre

"El riesgo, en general, podemos decir que es mayor en interiores que al aire libre, eso sin duda", interviene Juan Martínez, experto en Salud Pública. "Pero está claro que también al aire libre puede haber contagios. Si estamos en la distancia conversacional, un grupo de personas en una multitud -en un botellón, por ejemplo-, por supuesto que puede haber contagios, porque las gotas llegan perfectamente de una persona a otra, al hablar, al reír, al toser, al gritar", explica.

"Si estás con una persona a menos de un metro, da igual fuera que dentro", continúa Martínez. "La mayoría de las gotas se propagan a unos 40 centímetros, la distancia a la que vas caminando con un amigo. O sea, conversar en la calle es suficiente para contagiarte. ¿En el ambiente interior qué añadimos? Añadimos los aerosoles, que están pululando porque pueden flotar en forma de niebla, y añadimos también la congregación de más personas". Sobre todo, indica, cuando "no se respeta la distancia".

"Intentemos hacer todo en el exterior"

Manuel Franco, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas), coincide en que "cada vez hay más evidencias" sobre el contagio aéreo. "Pero no hemos llegado a una conclusión definitiva por ahora", matiza. "Hay gente que es muy beligerante con el tema de que es sólo por vía aerosoles, vía aérea, y que no nos confundan con el tema del lavado, la higiene y las superficies...Lo que sí está claro es la diferencia entre interior y exterior. Ahora que viene el buen tiempo, intentemos hacer todo en el exterior", propone.

¿Todavía con mascarilla? "Efectivamente", responde Franco. Aún necesitamos avanzar en la vacunación y reducir los indicadores al mínimo para poder relajar esta medida al aire libre, considera. Aunque anima: "Hay que seguir aguantando. Queda muy poco".

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